AYUDAHUMANITARIA - Lo que para el hombre no es posible para Dios si es posible

     Ayuda Humanitaria


    Entidad tiene una profunda necesidad de ayudar a todas las personas o grupos necesitados, sabemos que la falta de medios para subsistir, tener atención medica, y en muchos casos también acceso a una  educación, es un verdadero problema en todas las partes del mundo, por ese motivo colaboramos con otras Entidades que igual que nosotros, se dedican a ayudar, porque en muchos casos, colaborando con ellos, podemos legar mas lejos y ayudar a muchos mas, Atareco esta en Tenerife pero debido a su Colaboración con Entidades como ACNHUR  y con UNICEF, podemos ayudar a muchos mas.

Queremos dejarles con una pequeña carta de agradecimiento que nos envió UNICEF, donde nos cuenta una historia de un Niño...Esta historia y muchas otras mas son las que nos dan fuerzas y animo para seguir luchando y unindonos a otros para que  todos juntos, podamos hacer que el Mundo sea un lugar mas agradable donde vivir y que muchos vivan mas dignamente.
Antes de que el conflicto en Yemen se intensificara, Fahd, de 10 años, vivía apaciblemente con su familia en Saada, en el noroeste del país. Su rutina era despertarse cada mañana, ir a la escuela, jugar con sus amigos por las tardes y volver a casa para hacer sus deberes y cenar.
La familia de Fahd llevaba una vida digna en un acogedor apartamento de tres habitaciones. Su madre, Om Fahd, se encargaba de que su casa, y especialmente la habitación de Fahd, estuviese siempre arreglada. "Al igual que tenía ganas de ir a la escuela todas las mañanas, también deseaba volver a casa por la tarde. La vida era cómoda", relata Fahd.
Todo cambió con la escalada de la guerra en Yemen hace casi dos años, en marzo de 2015, que se llevó por delante las calles del barrio de Fahd. Recuerda que le despertaron los sonidos de las bombas y las balas. Su padre metió a toda la familia en el coche y huyeron a la casa del pueblo.
Fahd recuerda el caos del trayecto, con montones de civiles huyendo en medio de un bombardeo mortal. Después de conducir un rato, el padre de Fahd decidió que ya no era seguro seguir adelante, así que se bajaron del coche y continuaron a pie.
"Mis pies estaban hinchados después de andar durante una hora. Le pedí a mi padre que volviésemos, pero me dijo que nos matarían”. Después de dos días de caminata, llegaron al pueblo. No había suficiente espacio para todos, por lo que los hombres, incluyendo a Fahd, tuvieron que dormir a la intemperie. "No podía dormir por la noche. Siempre me preguntaba qué le habría pasado a nuestra casa, a nuestra escuela y a mis amigos ", dice.
Fahd pensó que sólo estarían un tiempo corto en el pueblo y que luego volverían a Saada para retomar su vida de siempre. Ha pasado ya un año y medio y la guerra sigue sin un fin a la vista.
Unas pocas semanas después de la huída, el padre de Fahd regresó a Saada para recoger algunas de sus pertenencias. Se sorprendió al ver que su casa estaba derruida y que todas sus posesiones yacían bajo los escombros. Fahd le había pedido a su padre que le trajera sus libros del cole, sus juguetes y su bicicleta. Pero no pudo ser. Su desconsolado padre regresó al pueblo el mismo día para darles la noticia. "Fui a la parte trasera de nuestra improvisada casa en el pueblo y lloré en silencio. Mi padre vino a verme y él también empezó a llorar".
Niños en Yemen: apoyando la vuelta al cole
Pero Fahd mantiene viva su esperanza. Sueña con convertirse algún día en un ingeniero civil porque quiere reconstruir su ciudad y su país. Espera regresar a Saada cuando mejore la situación para volver al cole. "Quiero volver a ver a mis amigos, quiero jugar con ellos una vez más, me gustaría que la guerra terminase y que todo volviera a ser como antes", es el mensaje de Fahd al mundo.
Cree a pies juntillas que la educación es la solución a los constantes conflictos de Yemen. "La gente con educación debería entender que las guerras son malas". Cuando le decimos que algunos de los líderes de las partes en conflictos son gente con educación, responde rápidamente: "Pero la mayoría de los combatientes no".
Fahd es uno de los 1,4 millones de niños que se han visto desplazados por la guerra en Yemen y que  ahora luchan por sobrevivir lejos de su hogar.


 
 


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